Caballos mitológicos escoceses

Dentro del folclore escocés existen decenas de leyendas en las que los animales son los protagonistas y aquí os traigo dos ejemplos en los que los caballos son los protagonistas.

El primero de ellos es el Kelpie que en realidad es un espíritu maligno que utiliza la forma equina para atraer a sus víctimas. Estos espíritus habitan los lagos, estanques y ríos escoceses donde en sus cercanías se dan a mostrar a los seres humanos.

El Kelpie en su forma humana, obra de  Herbert James Draper 1913 (Wikimedia)

Tienen dos formas de aparecerse, en forma de hermoso y dócil caballo negro recién salido del agua  y en forma de apuesto humano. Cuando  se aparecía como caballo su estrategia era mostrarse sumiso hasta ganarse la confianza del viajero. La víctima, crédula ella, decide montar al equino.

En ese momento la victima quedaba adherida al espíritu y este galopaba hacia el agua donde se zambullía ahogando y devorando después al cándido viajero. Solo quedaban de él sus vísceras que aparecían flotando.

Tenía la particularidad de poder extender su lomo para aumentar así el número de víctimas en una sola acción, como les sucedió a un grupo de niños de las Tierras Altas que se habían subido al Kelpie y tuvieron un trágico final.

En su forma humana se solía presentar como un apuesto y fornido hombre pero también se dieron casos, pocos, en los que se presentaba como una joven e incluso como un anciano que embaucaban a sus presas para después acabar en el fondo de un lago. Había dos formas de descubrir a un Kelpie, en su forma humana le delataban las algas de su pelo y en su forma ecuestre sus pezuñas se encontraban al revés.

Un Kelpie saltando al agua con una de sus victimas, obra de Theodor Kittelsen (Wikimedia)

No era invencible y se podía atrapar utilizando un canasto que tuviese el símbolo de la cruz.  Después podía ser utilizado en labores de transporte de cargas, cuenta la leyenda que uno de ellos fue utilizado para construir un castillo.

¡¡Pero cuidado!! Si el Kelpie iba pertrechado con silla y brida más vale que nadie lo montase porque inmediatamente el equino galoparía hasta el agua donde se zambulliría. Si se conseguía arrebatarle la brida su poseedor tendría un arma mágica capaz de convertir a otra persona en caballo.

Si lo que se quería era eliminarlo había que utilizar la plata en modo de proyectil o con hierro calentado en fuego, el Kelpie acabaría convertido en una masa viscosa.

En Falkirk se erigió dos enormes esculturas representando a dos de estos espíritus en su forma equina.

Esculturas de Kelpies en Falkirk. (Wikimedia)

El segundo de estos  espíritus ecuestres es el Each-uisge, era muy similar al Kelpie con la diferencia de que este ser habitaba en el mar y en los lagos salados. Se podía transformar en caballo, hombre o pájaro y aparte de tener a los humanos como sus principales víctimas no le hacía ascos al ganado.

Su forma de actuar era igual a la del Kelpie, corría hasta el mar donde se sumergía ahogando a su presa para devorarla después dejando esta vez únicamente el hígado del infortunado flotando en el agua.

Each-uisge (Wikimedia)

Para eliminarlo se debía calentar al rojo el metal para conseguir perforar su piel pasando este a convertirse en una masa viscosa.

Espero que os haya gustado esta mi primera “inmersión” en la mitología.

Bibliografía

Kelpie – Wikipedia, la enciclopedia libre

Each-uisge – Wikipedia, la enciclopedia libre

Por nosoyhistoriador

Soy un simple aficionado que intenta acercar la Historia mientras sigue aprendiendo de ella.

2 comentarios

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