El extraño suceso del Mary Celeste

En esta ocasión os traigo uno de esos sucesos navales tan extraños que hasta la fecha aún no han encontrado explicación ¿o sí?

Nos vamos a trasladar hasta el puerto de New York, concretamente en los primeros días de Noviembre del año 1872.

En sus muelles se encuentra amarrado el Mary Celeste, un bergantín de bandera estadounidense, de 31 metros de eslora y en su interior se encuentra un cargamento de 700 barriles de alcohol industrial, por valor de 42000$ preparados para ser transportados hasta Génova para mezclarlos con vino y obtener un excelente caldo peleón.

Litografía del bergantín Mary Celeste (Wikimedia)

El capitán de este barco y con participación en el es Benjamín Spencer Briggs de 37 años, experimentado oficial, muy devoto y curiosamente abstemio, el hombre perfecto para transportar este cargamento, en el que le acompañara su mujer Sara y su hija Sofía junto a otros siete tripulantes.

Junto al Mary Celeste se encuentra amarrado el Dei Gratia un bergantín de similares características al Mary Celeste con bandera británica capitaneado por David Morehouse y que transportaba petróleo al mismo destino.

Ambos capitanes se llevaban bien así que, un par de días antes de partir, cenaron juntos acompañados de la mujer Briggs donde se desearon un viaje tranquilo y sin sobresaltos.

El 7 de Noviembre el Mary Celeste parte del puerto de New York con destino a Génova con su cargamento de alcohol, el capitán, su mujer, su hija y sus siete tripulantes; ocho días después lo haría el Dei Gratia siguiendo el mismo rumbo.

13 de Diciembre, desde el puerto de Gibraltar se divisan dos embarcaciones, son el Dei Gratia y el Mary Celeste.

Gibraltar en el siglo XIX. (Wikimedia)

A su llegada el capitán Morehouse declara que el 4 de Diciembre avistaron al Mary Celeste a la deriva con las velas a medio desplegar entre las Azores y el Cabos San Vicente. Al no encontrar señales del capitán ni de ningún miembro de la tripulación decide abordar el barco por lo que envía a su primer oficial a bordo.

Tras inspeccionar el barco las sospechas se confirmaron, no había rastro del capitán, ni de su familia, ni de su tripulación pero las condiciones del barco no se apreciaban signos de violencia o disputa.  El oficial también echo en falta el bote de servicio y los instrumentos de navegación. Echo un vistazo al cuaderno de bitácora, descubrió que la última anotación era del 25 de Noviembre y no se apreciaba nada anormal en ella y las condiciones del barco no se apreciaban signos de violencia o disputa. Al bajar a la bodega encontró algunos barriles de alcohol vacios y un nivel de casi un metro de agua en la sentina.

Después de deliberar con su oficial si inician un operativo de búsqueda de supervivientes o si por el contrario conducían al barco abandonado con su carga a puerto para cobrar la recompensa por parte del propietario, acabaron decantándose por la segunda opción.

La tripulación del Dei Gratia avista al Mary Celeste. (Pinterest)

La opinión pública y sobretodo el fiscal del Almirantazgo británico albergaban serias dudas de que lo relatado por el capitán del Dei Gratia y su tripulación se ajustase a la verdad y sospechaba que estaban implicados en la desaparición de los tripulantes del Mary Celeste.

El fiscal, para disipar dudas, ordeno una investigación en la que no salieron bien parados los tripulantes del Dei Gratia ya que en ella se encontró el sable del capitán manchado con lo que podía ser sangre y la escotilla de popa reforzada como si se esperase un ataque.

El máximo accionista del consorcio propietario del Mary Celeste, James Winchester, llego a Gibraltar el 15 de Enero para tratar de conseguir que el fiscal liberase el barco de su custodia y poder proseguir su viaje hasta Génova y entregar su cargamento. La respuesta por parte del fiscal fue afirmativa siempre que se abonase una fianza de 15000 dólares de los que el accionista carecía.

También Winchester cayó bajo la sospecha del fiscal quien creía que estaba involucrado en la desaparición de la familia Briggs y la tripulación del Mary Celeste.

Fotografía del capitán Briggs. (Wikimedia)

Pero todas las sospechas saltaron por los aires cuando tras otra investigación llevada por el consulado estadounidense determino que lo que parecía ser sangre en el sable de capitán era simplemente oxido.

Al fiscal no le quedo más remedio que exonerar a la tripulación de Dei Gratia, la cual recibió una diminuta recompensa comparada con el valor de la embarcación y el cargamento, y liberar al Mary Celeste que continuo con su viaje a tierras italianas a principios de Marzo.

¿Pero qué fue de la familia Briggs y de la tripulación del Mary Celeste?

Se barajaron dos posibilidades de los hechos.

La primera se basaba en la ingesta del alcohol industrial por parte de los marineros y en su embriaguez habían acabado con la vida del capitán, su mujer y su hija y habían lanzado los cuerpos al mar. Cuando se les paso la borrachera, horrorizados por lo que habían hecho decidieron abandonar el barco en la embarcación de servicio.

La segunda se asentaba en que la rotura de los barriles propicio una acumulación de gases que provocaron una pequeña explosión y un posterior incendio. Esto propicio que el capitán decidiese evacuar el barco embarcando en el bote de servicio desde el que esperarían el desarrollo de los acontecimientos, lamentablemente el amarre del bote se rompió y quedaron a la deriva.

Una de las posibles causas de la desaparición que se barajo fue la meteorología.

Esta última fue la que acepto la compañía aseguradora como más plausible.

Pero no fueron las únicas causas barajadas por la prensa y por otros navegantes, incluso escritores dieron sus hipótesis de lo sucedido que iban desde un ataque de los piratas, una estafa por parte de los dos capitanes conchabados con la aseguradora, un motín, un maremoto y hasta se afirmo que el Mary Celeste era un barco maldito.

Lo único cierto en esta historia es que a fecha de hoy no se ha vuelto a saber nada del capitán Briggs, de su esposa, de su hija ni de ningún miembro de la tripulación.

El Mary Celeste cayó en desgracia. Tras pasar por las manos de varios consorcios, el último de sus propietarios intento llevar a cabo una estafa asegurando una carga que no llevaba y embarrancando el bergantín para cobrar el seguro pero fue descubierto y enjuiciado.

Y aquí llega el final de esta historia a la espera de resolver el paradero de los desaparecidos, si es que se llega a averiguar.

Espero que os haya gustado.

Bibliografía

Juan, Victor San. Extraños sucesos navales. Madrid: Nowtilus, 2016.

Mary Celeste – Wikipedia, la enciclopedia libre

Por nosoyhistoriador

Soy un simple aficionado que intenta acercar la Historia mientras sigue aprendiendo de ella.

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