El Imperio Persa Aqueménida (II) Darío I El Grande

En la anterior entrada habíamos dejado el Imperio Persa en medio de una rebelión a manos de Bardiya el hermano del recién fallecido monarca  Cambises II.

Bardiya al enterarse de la noticia de la muerte de su hermano se proclamo rey de Persia aunque no duro mucho en el trono. Nada mas ocupar el puesto comenzó implemento una serie de medidas económicas  que no gusto mucho, sobre todo al grupo de nobles contrarios a que ocupase el trono.

Corría una leyenda sobre Bardiya que afirmaba que no era tal. Según esta Bardiya había sido asesinado por Cambises II y su identidad suplantada por el mago Gaumata que gracias a la magia había conseguido copiar su apariencia.

Inscripción de Behistún donde quedó recogida la historia de Gaumata.

Este fue el pretexto utilizado por la nobleza persa para alzarse contra el usurpador, derrocarlo y ejecutarlo.

En el lugar del depuesto rey fue proclamado por los nobles Darío I, noble y general aqueménida, en el año 522 a. n. e.

No comenzó con buena estrella  el mandato de Darío I ya que casi de inmediato surgieron revueltas en las posesiones imperiales, incluida Persia, aprovechando la inestabilidad reinante. Durante dos años se dedico a sofocar estas revueltas.

Resuelto el problema de los levantamientos Darío se centro en la reorganización del imperio y para ello lo dividió en satrapías o provincias colocando en el gobierno de cada una hombres leales.  

Darío I El Grande

Impulso la economía con la acuñación de moneda propia, el dárico, construyendo el Camino Real Persa que comunicaba su imperio desde la ciudad de Susa hasta Sardes (2700 kilómetros)  y construyo una nueva capital para gloria del imperio, Persépolis.

Con respecto a la religión continuo con el camino marcado por sus predecesores Ciro II y Cambises II permitiendo la libertad de culto y manteniendo como deidad suprema a Ahura Mazda dios supremo del zoroastrismo.

Durante dos años y medio recorrió las fronteras del imperio, desde la cuenca del rio Indo hasta finalizar en Egipto, y aprovecho la expedición para sumar más territorios como fueron los casos de Tracia y Libia.

Darío I continuaba con ansias de expandir sus dominios  y hacerse con el control del mar Egeo, controlaba la zona oriental incluidas las islas del litoral conde había colocado tiranos afines. Ordeno una expedición conjunta contra la isla de Naxos formada por  persas y tropas de la ciudad de Mileto gobernada por uno de estos tiranos Aristágoras.

Mapa de las campañas previa a las Guerras Médicas.

La expedición fue un fracaso y Aristágoras en vez de afrontar las consecuencias decidió jugárselo todo y se sublevo contra el poder persa. Pidió ayuda a las ciudades griegas pero solo consiguió el apoyo de Atenas y Eretria que enviaron varias naves, aun con esa escasa ayuda consiguió derrotar y saquear la ciudad de Sardes en el 498 a. n. e.  Gracias a esta victoria más ciudades griegas  de la zona de Asia Menor se alzaron haciendo causa común con Mileto.

La furia de Darío I no se hizo de rogar e inmediatamente lanzo una campaña para recuperar los territorios y castigar a los rebeldes.

Poco a poco fue recuperando y derrotando adversarios hasta que en el 495 a. n. e. se enfrento a los griegos en la batalla naval de Lade derrotándolos gracias a la superioridad en el número de embarcaciones gracias a las deserciones griegas durante la batalla.

Al año siguiente las huestes de Darío tomaron Mileto y sus habitantes fueron deportados como castigo y continuando con el impulso de la campaña se hicieron con el control de Tracia y Macedonia.

Pero Darío no olvidaba el apoyo dado por las ciudades de Atenas y Eretria, ni tampoco a la ciudad de Naxos que cuya resistencia había sido la causante de la rebelión de Mileto y el resto de polis griegas de Asia.

Era el comienzo de las Guerras Médicas, el conflicto entre el Imperio Persa y las ciudades griegas europeas.

Para ello Darío congrego un gran ejército de unos 25000 efectivos y 600 naves y lo puso bajo el mando de los generales Artafernes y Datis.

Desde su base en Samos partieron hacia Naxos la cual arrasaron sin miramientos para después continuar con la toma de Eretria, ahora era el turno de Atenas.

Recreación de la Batalla de Maratón.

Los persas desembarcaron a 40 kilómetros de Atenas, en la llanura de Maratón, donde las vigilantes tropas griegas se aguardaban en lado opuesto. 

Pasaron cinco días hasta la disputa de la batalla que se decanto del lado griego gracias a su potente infantería pesada hoplita dirigida por Milcíades en el 490 a. n. e.

 Los persas salieron despavoridos hacia sus naves, su idea era devolver el golpe atacando desde el mar a la indefensa en esos momentos Atenas, pero los griegos consiguieron volver a tiempo de evitar el ataque persa.

Terminaba de esta forma la Primera Guerra Médica.

Este revés ante los griegos le sirvió a Darío que para someterlos no era suficiente con enviar una simple expedición de castigo, había que pertrechar un gran ejército y a ello se puso pero tuvo que posponerlo.

Egipto se había revelado de nuevo contra el poder persa y Darío comenzó con los preparativos para hacerles frente pero mientras llevaba a cabo esta labor cayó enfermo y falleció en el 486 a. n. e.

Terminaba el reinado de Darío I, el tercero de la dinastía aqueménida y el que consiguió llevar al imperio a alcanzar altas cuotas de poder.

Continuará…

Bibliografía

Grant, R.G. 1001 Batallas que cambiaron el curso de la Historia. Grijalbo, 2012.

Sánchez, Jorge Pisa. Breve historia de los persas. Nowtilus, 2011.

Por nosoyhistoriador

Soy un simple aficionado que intenta acercar la Historia mientras sigue aprendiendo de ella.

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