Los levantamientos jacobitas (III)

En la entrada anterior habíamos dejado al nuevo pretendiente al trono Jacobo Francisco Eduardo Estuardo sirviendo en los ejércitos franceses en la Guerra de Sucesión Española tras el fracaso de la expedición a Escocia de 1708.

A pesar de servir a Francia su rey acabo traicionando al pretendiente Estuardo cuando durante las negociaciones de paz que llevarían a la firma del Tratado de Utrecht en 1713, los británicos y los franceses alcanzaron un acuerdo secreto.

En este acuerdo Gran Bretaña reconocía los derechos de Felipe V al trono español a cambio de que Francia reconociese a la dinastía Hannover como únicos herederos al trono británico y dejar de apoyar a Jacobo III Estuardo.

De esta forma, al pretendiente jacobita, no le quedo más remedio que abandonar Francia y buscar asilo en el Ducado de Lorena.

Bandera del Ducado de Lorena

En ese año la reina Ana enfermo de gravedad y viendo que la Parca andaba cerca quiso congratularse con el Estuardo.  Por eso, al igual que hizo con su padre, le ofreció heredar la corona a cambio de que abrazase el anglicanismo. Jacobo, siguiendo ya con lo que se estaba convirtiendo en una costumbre en la familia, se negó.

En 1714 falleció la reina Ana y la corona pasó a manos de los Hannover en la figura de Jorge I de Gran Bretaña, hijo de heredera Sofía de Baviera.

Jorge I de Gran Bretaña por John Vanderbank

Mientras tanto en Escocia las cosas no iban como esperaban, la firma del Acta de Unión no había resultado tan fructífera económicamente como se esperaban a lo que había que sumar las restricciones a la libertad religiosa y para colmo la imposición de un nuevo monarca. Se estaba cocinando un nuevo levantamiento.

El 6 de septiembre de 1715 John Erskine, Conde de Mar, planto el estandarte real de Jacobo III en sus tierras de Escocia, empezaba un nuevo levantamiento.

John Erskine conde de Mar

En esta ocasión la convocatoria sí que tuvo éxito y fue secundada por los clanes de las Tierras Altas, los católicos y demás descontentos.

Sin tiempo que perder avanzaron hacia el sur tomando la ciudad de Perth, convirtiéndola en capital provisional de la causa, después  Inverness para continuar hasta Edimburgo que no consiguieron tomar.

A pesar de no poder tomar la capital, el Conde de Mar había conseguido reunir un importante ejército de 6.000 hombres y en camino venían otros tantos efectivos desde las tierras del norte y oeste de Escocia.

Mientras los jacobitas reunían efectivos y marchaban hacia las Lowlands las tropas gubernamentales, al mando del Duque de Argyll, se acantonaban a la espera de la llegada de refuerzos en la ciudad de Stirling; paso natural entre las Tierras Altas y las Bajas.

Los jacobitas consiguieron reunir cerca de 20.000 efectivos  y marcharon hacia Stirling pero el Conde de Mar no se decidió a atacar ni aun siendo nombrado comandante del ejército jacobita por Jacobo Francisco.

Mientras esto sucedía en Escocia; al otro lado de la frontera los jacobitas ingleses, mayoritariamente católicos, comenzaron a moverse en el mes de octubre.

A las fuerzas inglesas se les unió un contingente de unos 2000 procedentes de Escocia y marcharon al oeste, hacia el condado de Lancashire,  con una importante comunidad con la intención de que se unieran a la causa.

En la ciudad de Preston tomaron contacto con el ejército gubernamental el 9 de noviembre.

Los jacobitas se atrincheraron en la ciudad y levantaron barricadas desde donde les fue sencillo repeler los primeros ataques gubernamentales de los hombres del general Wills.

A pesar del éxito rechazando los ataques hannoverianos inexplicablemente los jacobitas comenzaron a desertar y cuan el 14 de noviembre los gubernamentales recibieron refuerzos a los rebelados no les quedo más remedio que rendirse.

Duque de Argyll

Mientras esto sucedía en Inglaterra, el Duque Argyll había decidido abandonar Stirling con los efectivos que disponía y avanzar por las Tierras Altas hasta encontrarse con las fuerzas jacobitas en Sheriffmuir el 13 de noviembre.

Las huestes jacobitas doblaban en número a los efectivos de Argyll pero a pesar de ello no consiguieron derrotar a los hannoverianos y después de la batalla ambos se proclamaban vencedores.

Batalla de Sheriffmuir

Lo que está claro es que los gubernamentales lograron poner fin al avance jacobita hacia las Tierras Bajas y el ánimo entre los jacobitas comenzó a decrecer después de lo que ellos pensaban, era una victoria segura, volviéndose para sus casas algunos de ellos.

El 22 de diciembre llego por sorpresa a Perth el pretendiente Jacobo Francisco pero la ilusión de la llegada del hombre por el que luchaban duro poco, lo justo hasta que se enteraron que había llegado con lo puesto, sin un solo refuerzo.

Llegada de Jacobo Francisco Estuardo a Perth.

Aunque Jacobo Francisco intento conseguir apoyos de su anteriormente aliado, los franceses no estaban dispuestos a jugarse las buenas relaciones con los británicos obtenidas con la firma del Tratado de Utrecht por apoyar una causa que no veían tan clara como antaño.

Los jacobitas estaban solos, aislados en las Tierras Altas y sufriendo un incesante goteo de deserciones en sus tropas.

Por si fuera poco, el Duque de Argyll había estado recibiendo refuerzos durante este tiempo y cuando contaba con 15.000 efectivos entre tropas regulares y auxiliares holandesas recibió la orden de marchar hacia Perth a finales de enero de 1716.

Los jacobitas al encontrarse en inferioridad optaron por la retirada y por la táctica de la tierra quemada en un intento de desabastecer a los hannoverianos durante el duro invierno montañés.

El 1 de febrero los gubernamentales tomaron la ciudad de Perth abandonada el día anterior por los jacobitas. Para el día 4 Jacobo Francisco y el Conde de Mar  embarcaban a escondidas rumbo a Francia mientras los restos del ejército desaparecían en las montañas de las Highlands.

Jacobo Francisco tuvo que abandonar Francia casi de inmediato, los borbones no iban a poner en peligro los acuerdos con los británicos, y marcharon a Roma donde fueron acogidos por el Papa.

Mientras en Escocia las cosas comenzaban a cambiar y el gobierno no estaba dispuesto a permitir más levantamientos. Desarmo a los clanes que habían participado en el levantamiento y aumento su presencia en las Tierras Altas con la construcción de una serie de fuertes pero a pesar de estas medidas todavía les quedaba mecha a los jacobitas.

Continuará…

Bibliografía

Sanchez, Pablo García. «https://www.gehm.es/.» 2015. 8 de Marzo de 2021 <https://www.gehm.es/biblio/El_Jacobismo.pdf&gt;.

VVAA. «La Rebelión Jacobita.» Desperta Ferro Historia Moderna Nº 29 (2017).

Por nosoyhistoriador

Soy un simple aficionado que intenta acercar la Historia mientras sigue aprendiendo de ella.

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