Vikingos en Francia

En este periplo en el que hacemos seguimiento a los movimientos de los vikingos vamos a detenernos en lo que hoy es la actual Francia.

En el año 799 gobernaba el territorio el emperador Carlomagno cuando se produjo el primer ataque vikingo. Fue en la isla de Noirmoutier, frente a la costa aquitana. Allí se encontraba el monasterio de San Filiberto y un puesto comercial de sal.

Aunque los francos se defendieron bien del ataque y causaron grandes bajas a los escandinavos, Carlomagno no estaba conforme así que decidió fortificar las desembocaduras de los ríos más importantes y desplegar la flota en la zona del Canal de la Mancha.

Los territorios gobernados por Carlomagno iban más allá de los límites de lo que hoy conocemos como Francia. Sobrepasaban los Pirineos en el sur y ocupan lo que hoy es Alemania; Bélgica, Países Bajos y partes de Italia.

Carlomagno

Tal cantidad de territorios hacia difícil su defensa, más si cabe teniendo a los daneses como vecinos. En el 810 una flota de 200 barcos, según las crónicas, al mando de Godofredo de Dinamarca llego a Frisia y cobro tributo a los frisones. Cuando Carlomagno quiso actuar los daneses ya estaban en sus casas.

Frisia pertenece a los Países Bajos pero pongo este ataque como ejemplo de  de la cantidad de territorio que tenían que defender.

Los escandinavos ante las medidas defensivas implementadas por los francos no se complicaban, si llegaban a la desembocadura de un rio o puesto comercial y se encontraban que estaba bien defendido continuaban su camino hasta encontrar un objetivo más asequible.

En el año 814 fallece Carlomagno legando su reino a su hijo Ludovico así como unas defensas costeras más o menos seguras. Gracias a ellas casi no se reportan ataques importantes durante casi veinte años, cuando una flota vikinga remonto 80 kilómetros el Rin y saqueo el importante puesto comercial de Dorestad en el 834.

Durante su reinado Ludovico tuvo que hace frente a disputas internas dentro de su imperio, concretamente a disputas con algunos de sus hijos que incluso lo llegaron a deponer, lo que se tradujo en un debilitamiento en las defensas a pesar de sus esfuerzos que no desaprovecharon los escandinavos.

En el 840 muere Ludovico y en su testamento reparte el imperio entre sus hijos que inmediatamente se enzarzan en una guerra por hacerse con las posesiones de los otros.

Ludovico Pio.

Después de un año de confrontaciones inútiles los hermanos  firman la paz quedando la mayor parte de costa, desde Frisia a los Pirineos,  en manos de Carlos apodado el Calvo. Su hermano Lotario recibió una parte de costa junto a la de Carlos que comprendía desde Frisia hasta la desembocadura del Rin y su hermano Luis una franja de costa entre el rio Rin y el rio Elba.

Aunque las costas de los tres hermanos sufrieron los ataques vikingos el que tenia peores cartas era Carlos, a la gran cantidad de costa y ríos navegables había que sumar sus confrontaciones con sus hermanastros y con los levantiscos nobles celosos de su poder.

Carlos el Calvo.

Más preocupado por mantener el trono ante el ataque de sus hermanos y la nobleza despachaba los ataques escandinavos con pagos de tributos evitando así la confrontación en el campo de batalla. Esta medida lejos de aplacar a los vikingos les animo a aumentar sus visitas.

En el 841 llego a la desembocadura del Sena el caudillo noruego Asgeir que ante la ausencia de defensas remonto el caudaloso rio con su flota y saqueo la ciudad de Ruán y las contiguas abadías. El año siguiente fue el turno de la ciudad de Quentovic  que era el segundo puerto comercial en importancia.

 En 843 fue el turno de Nantes. Un conde rebelde proporciono a los vikingos un piloto que les guiase en la siempre peligrosa remontada del rio Loira a cambio de conseguirles la ciudad. Llegaron durante la festividad de San Juan cuando todo el pueblo se encontraba en le catedral, una táctica bastante habitual aunque no lo parezca, y pasaron a cuchillo al obispo. Entregaron la ciudad al noble rebelde y se dedicaron a saquear el valle del Loira durante el resto del verano para luego después invernar por primera vez en tierras francesas, en Noirmoutier, junto a sus familias.

No fue el único caso de noble franco descontento que se alía con los vikingos. Pipino rey vasallo de Aquitania se alió con un jefe vikingo llamado Oskar para tomar la ciudad de Toulouse remontando el Garona para ello. Al año siguiente este mismo jefe vikingo logro hacerse con la ciudad de Burdeos.

Hasta hubo quien aprovecho las incursiones escandinavas para declarar la independencia de su feudo. Eso es lo que hizo el duque de Bretaña que aprovechando el poco interés por su pobre territorio de los vikingos y que el rey Carlos estaba enfrascado en sus disputas declaro independiente su región del reino franco.

Como se puede apreciar ningún lugar de la costa franca estaba a salvo de las incursiones vikingas.

Hasta aquí esta primera parte sobre la presencia vikinga en Francia. En la siguiente ‘’visitaremos’’ la capital.

Bibliografía

Haywood, Jhon. «Los hombres del Norte: La saga vikinga (793-1241).» Haywood, Jhon. Los hombres del Norte: La saga vikinga (793-1241). Editorial Ariel, 2016. 520.

Renaud, Jean. «¡Del furor de los normandos, líbranos Señor!» Desperta Ferro Antigua y Medieval (2014): 42-49.

Por nosoyhistoriador

Soy un simple aficionado que intenta acercar la Historia mientras sigue aprendiendo de ella.

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