Vikingos en Irlanda III

En esta entrada voy a hacer un pequeño parón en la historia de las incursiones vikingas en la isla esmeralda y voy a contaros como lograron sobrevivir algunos de los longphorts y más concretamente el de Dublín.

Los vikingos durante sus incursiones en Irlanda habían construido numerosas bases, longphorts, desde donde lanzaban sus expediciones. Después del ataque de los irlandeses a Dublín muchos de los longphorts fueron destruidos y otros abandonados. Solo cinco se salvaron y lo hicieron al convertirse en poblaciones estables. Este fue el caso de Dublín, Wexford, Waterford, Cork y Limerick que aun existen en la actualidad.  Todos ellos tenían buenos accesos al mar lo que hacía que la actividad comercial fuese prospera.

Los cinco asentamientos nórdicos en Irlanda

Tras caer Dublín en el 902 se podría pensar que la ciudad habría quedado vacía después de ser abandonada por los noruegos apresuradamente, pero no fue así. En esa época el longphort  de Dublín ya había sobrepasado los límites de su empalizada gracias al prospero comercio que atraía no solo a inmigrantes noruegos si no que también a los autóctonos. Al marcharse los escandinavos los irlandeses se hicieron con las riendas de la ciudad.

 Ya antes de la presencia vikinga en la isla, Dublín, contaba con cierta presencia de interés por encontrarse en la zona un monasterio. También contaba con cierta importancia en la zona por ser punto de reunión de las caravanas comerciales antes de vadear el rio Liffey ya que era el mejor lugar para hacerlo.

Recreación del longphort de Cork

Los longphorts tenían un aspecto parecido entre ellos: un muelle donde poder amarrar y reparar embarcaciones e incluso construirlas, un muro de madera o tierra con un foso para protegerse de los ataques por tierra y en el centro en un terreno elevado una pequeña fortificación muy eficaz durante los asedios.

Pero estos asentamientos le deben su supervivencia al comercio más que a la espada.

Antes de la llegada de los noruegos Irlanda no contaba con puertos comerciales de importancia como los que había en Inglaterra, Francia o en las posesiones musulmanas de la península ibérica. Su economía se basaba en el trueque y no utilizaban moneda alguna para sus transacciones aunque si atesoraban cantidades de oro y plata en monasterios ya fuesen objetos litúrgicos o como guardianes de tesoros reales.

Con la llegada de los vikingos la economía irlandesa iba a dar un gran cambio y su presencia en el comercio internacional se haría notar.

¿Pero qué producto podría ofrecer que fuera atractivo para el resto de mercados? Todavía no habían creado su afamada cerveza negra ni su potente whisky. Muy sencillo: personas, mano de obra barata o para ser más claro esclavos.

Venta de una esclava en el mercado

Irlanda tenía un clima bastante benévolo en la época. Los inviernos eran moderados y las precipitaciones abundantes con lo que tenían forraje fresco para su ganado sin tener que preocuparse de almacenarlo para el invierno. Su población disfrutaba de un buen nivel de vida sin ser ricos pero sin pasar hambre.

Así fue como los vikingos se encontraron a la población irlandesa, en el punto perfecto para convertirse en su botín.  Los nórdicos capturaban a los incautos irlandeses por millares para después pedir rescate a las familias que pudieran permitírselo, los que no podían hacer frente al pago acababan en los mercados de esclavos. Desde ahí su destino podía ser Inglaterra, Francia o Alemania pero lo más normal es que acabasen siendo vendidos en Escandinavia o a los musulmanes donde no habría ningún tipo de contradicción con la fe cristiana.

Como curiosidad comentar que entre los irlandeses era rara la esclavitud y las veces que se daba era como pago de una deuda por un cierto tiempo, según fuese la deuda. Como norma general durante las rafias entre los reinos irlandeses los botines se limitaban al ganado y a algo de oro y plata si tenían la suerte de conseguirlo.

Por  ‘’suerte’’  han quedado recogidos dos relatos  sobre la experiencia vivida por dos irlandeses durante su esclavitud. Os adelanto que acaban bien y una de ellas hasta es divertida.

La primera historia trata sobre Findan al que los vikingos habían apresado a su hermana. Se dirigió al campamento de los nórdicos con la intención de negociar un rescate pero los vikingos vieron la oportunidad de incrementar su botín y lo apresaron. Al cabo de unos días lo liberaron al darse cuenta que no era muy inteligente apresar a las persona que pretendían pagar un rescate.  Nuestro protagonista sufrió otro ataque pero logro zafarse escondiéndose.

Pero como no hay dos sin tres Findan sufrió otro ataque y esta vez sí cayó en manos vikingas.  Fue vendido y tras pasar por varios dueños acabo como tripulante forzoso en un barco que se dirigía a Escandinavia.  El irlandés repelió junto a sus compañeros de embarcación un ataque por parte de piratas logrando como recompensa la retirada de las cadenas. Al llegar a las islas Orcadas huyo de sus captores y como penitencia decidió peregrinar a Roma. Decidió ser monje en un monasterio suizo hasta el fin de sus días.

Ahora vamos con la historia de Marchad, un irlandés con unas divertidas aventuras. Marchad era un hombre casado y padre de una niña que cayó en manos de los noruegos. Fue vendido en Northumbria a un convento, aunque parezca raro los cristianos de la época también compraban mano de obra. El pícaro Marchad consiguió seducir a las monjas del convento convirtiendo el lugar de culto en una orgia permanente. Como castigo por sus herejías fue subido a una barca sin ninguna herramienta que lo ayudara a impulsarse y lo empujaron al mar.

Fue rescatado por otra partida de vikingo y llevado a Alemania donde lo volvieron a vender, esta vez a una viuda que también cayó bajo su influjo. Al final regreso a Irlanda junto a su familia y se dedico a enseñar gramática latina.

Es de suponer que no todos los esclavos tendrían la misma suerte que nuestros dos protagonistas pero no todos acabaron mal, como fue el caso de los esclavos irlandeses llevados a Islandia que fueron liberados más tarde pasando a ser campesinos con todos los derechos.

Bibliografía

Halpin, Andrew. «https://www.despertaferro-ediciones.com/.» 9 de Abril de 2020. 2 de Mayo de 2020 <https://www.despertaferro-ediciones.com/2020/los-vikingos-en-irlanda/&gt;.

Haywood, Jhon. «Los hombres del Norte: La saga vikinga (793-1241).» Haywood, Jhon. Los hombres del Norte: La saga vikinga (793-1241). Editorial Ariel, 2016. 520.

Velasco, Manuel. Breve historia de los vikingos. Madrid: Ediciones Nowtilus, 2012.

Por nosoyhistoriador

Soy un simple aficionado que intenta acercar la Historia mientras sigue aprendiendo de ella.

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