Piratería en el Caribe I

PRESENTACIÓN

 Desde que el primer ser humano se echó al agua con una embarcación con la que conseguir su sustento, ya fuese pescando o comerciando, acto seguido apareció otro dispuesto a hacerse con ese botín. Así nace la piratería.

Los piratas, simplificando, son los ladrones del mar y han existido desde los albores de la Historia. Tenemos los ejemplos de los llamados pueblos de mar atacando el Egipto de los faraones, los piratas cilicios haciendo lo mismo con la república romana, los vikingos asolando las costas británicas y francesas, los berberiscos en el Mediterráneo bajo las ordenes del sultán de Constantinopla dando lugar a otro tipo de pirata, el corsario, hasta llegar a la actualidad donde actúan en  la zona del cuerno de África haciéndose con grandes buques mercantes por los que pedir rescate.

Pero vamos a centrarnos en una época en concreto, la Edad Moderna, y en un lugar, el Caribe. En 1492 se descubre el continente americano y con ello se abren nuevas rutas marítimas. Desde el puerto de Sevilla partían las naves con abastecimientos para los nuevos asentamientos. Pero estas no volvían con las bodegas vacías de las nuevas posesiones, de ellas traían numerosos productos así  cómo oro, plata, cobre y demás minerales. Por el Tratado de Tordesillas la colonización de las tierras descubiertas quedaba en exclusividad en manos de Castilla y Portugal, lo que al resto de naciones no les hizo mucha gracia, sobre todo a los ingleses que ya habían puesto sus ojos en las naves castellana que provenían de América así como de los puertos caribeños.

Pero fue un pirata francés, Jean Fleury  en 1521, el que atacando a unas naves provenientes de México logro hacerse con el quinto del tesoro de Moctezuma que enviaba Hernán Cortes al monarca Carlos I.

Estos provechosos ataques fueron los que dieron alas  a que más piratas se lanzaran a la aventura americana en su mayoría con el visto bueno de los monarcas de sus respectivas naciones. El ya imperio español tenía dos serios problemas: la enorme extensión de territorios y la falta de efectivos militares suficientes con los que protegerlos ya que eran destinados a las múltiples guerras en el continente europeo.

Por esta falta de efectivos militares surgió en la zona otro tipo de pirata, el corso. El corso era un marino contratado por una nación para atacar las naves y puertos de la nación o naciones con las que estuviese en guerra.

También surgieron otras dos clases de bandidos del mar: los bucaneros y los filibusteros. Los bucaneros tienen su origen en la zona norte de la isla de La Española despoblada en esa época y en su mayoría eran franceses. Se dedicaban a la caza y al ahumado de la carne, de ahí su nombre en francés boucan un tipo de ahumado, con la que comerciaban consiguiendo pertrechos y armas. Por medio de pequeñas embarcaciones realizaban asaltos a embarcaciones haciéndose tanto con oro y plata como con otros productos valiosos para el contrabando. Los españoles les expulsaron de la isla al no pagar tributos refugiándose en la isla de La Tortuga.

Los filibusteros eran aventureros residentes en la isla de La Tortuga que cobraron fama gracias al bloqueo español de la isla a los bucaneros, ya que con su habilidad conseguían no ser atrapados cuando salían de la isla. El nombre con probabilidad proviene del neerlandés vrijbuiter, el que se hace con el botín. Con el tiempo se fueron aventurando más lejos para cometer sus terribles asaltos ya que solían pasar a cuchillo a sus víctimas a no ser que pudieran conseguir un rescate por ellas.

Filibusteros escapando de un bloqueo en el puerto.

Con el tiempo los bucaneros y filibusteros fueron atrayendo a más adeptos de todas las nacionalidades y estamentos sociales formando sociedades llegando a crear la Cofradía de los Hermanos de la Costa que las aglutinaban. Dicha cofradía tenía sus propias leyes como: No hay distinción sobre procedencia o creencias, no existía la propiedad individual y el botín se repartía entre todos, cada uno de los miembros gozaba de total libertad de elección, las mujeres blancas no eran admitidas en la isla para evitar peleas, todos los miembros tenían derecho a una indemnización si resultaban lisiados.

Voy a añadir a otro colectivo aunque no sean estrictamente piratas sí que se beneficio de su presencia, los contrabandistas.  Los contrabandistas fueron de los primeros en aparecer en la zona  por la necesidad de mano de obra esclava. Los indígenas al ser súbditos de la Corona española no los podían esclavizar esto fomento el comercio de esclavos africanos y a su vez el contrabando de personas. Con el tiempo la mayoría se paso al contrabando de los productos robados por piratas, bucaneros y filibusteros a cambio de oro o pertrechos necesarios para sus correrías.

Esclavos africanos en las colonias.

Aunque muchos lo hacían por codicia o por buscar una forma de mejorar su vida otros acaban enrolados a la fuerza. Los puestos de médico, carpintero, artillero, músico o cocinero eran puestos importantes dentro de la tripulación y muy difíciles de ocupar por aquellas latitudes.

Bibliografía

Josa, Belén Navajas. «Piratas, Corsarios, Bucaneros, Filibusteros y contrabandistas en la América española (Siglos XVI, XVII y XVIII).» Octubre de 2003. Enero de 2020 <http://recursos.ufv.es/docs/foro_revista_6.pdf&gt;.

Woodard, Colin. La república de los piratas: La verdadera historia de los piratas del Caribe. Barcelona: CRITICA , 2008.

Por nosoyhistoriador

Soy un simple aficionado que intenta acercar la Historia mientras sigue aprendiendo de ella.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea tu sitio web con WordPress.com
Primeros pasos
A %d blogueros les gusta esto: