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¿Qué no debe faltar en el equipo de un legionario romano?

Después de averiguar los requisitos necesarios que deberíamos tener para poder formar parte del ejercito romano en la anterior entrada, en esta os voy a mostraros el equipo indispensable del legionario romano para gloria de Roma.

Cáliga: La famosa sandalia romana y la culpable en parte del éxito de las legiones romanas. Gracias a ellas el soldado romano conseguía finalizar largas marcha pertrechados de todo su equipo que por otro lado no era nada ligero. Para conseguir este objetivo la cáliga debía tener unos requisitos mínimos: un buen ajuste al pie, el cuero debía de estar bien tratado, un buen mantenimiento de las correas y utilizar unos clavos de calidad en la suela.

Cáliga romana

Túnica: Junto con la cáliga es uno de los componentes del equipo con más uso. El material en que estaba fabricada dependía mucho del destino asignado; lana para el clima frio y lino para destinos calurosos. Cada legionario solía tener dos túnicas; una de labor de color rojo normalmente y otra blanca de paseo. Era recomendable  tener un cinturón ya que al carecer de bolsillos la túnica podría utilizarse para guardar objetos dentro de ella.

Túnica romana.

Armadura: Eran comunes las armaduras de placas o las cotas de malla pero la más recomendable y la más utilizada era la lorica segmentada por su solidez y ligereza. Consistía en un armazón de cuero ajustado al cuerpo y recubierto con placas metálicas. La parte negativa es el gran trabajo de mantenimiento que conlleva mantener en perfecto estado la armadura.

Lorica segmentada.

Casco: Elemento indispensable si queremos tener la cabeza protegida. Están fabricados con hierro y tienen una estructuras básicas compuestas de un refuerzo en la frente capaz de frenar un golpe de espada, un apéndice trasero que nos cubre el cuello y unas placas laterales capaces de para el impacto de un proyectil. Hay que procurar adquirir uno de nuestra talla que quede bien ajustado o el legionario se acordara para siempre del día de su compra.

Casco imperial romano.

Escudo: Esta arma defensiva estaba fabricada en madera de roble o abedul. Tenía forma rectangular y semicilíndrica,  estaban rematados con refuerzos metálicos en los bordes así como otro en forma de media esfera en el centro del escudo. Media más o menos 1,10 metros de alto por 0,90 metros de ancho. Había que procurar hacerse con un escudo nuevo ya que si se adquiría uno que ya habría sido utilizado en combate nos arriesgábamos a que quedara hecho trizas con el primer golpe.

Scutum o escudo romano.

Espada: Este elemento de ataque estaba fabricado en acero al carbono,  por lo menos sus partes exteriores, que le aportaba una gran resistencia. El gladius tenía una longitud de entre 45 y 55 centímetros, excepto la de la caballería que utilizaban una versión más larga, y un ancho de 5, era de doble filo y de forma romboidal. Estaba rematada con un pomo muy útil para equilibrar la espada y sobre todo para sacarla después de haber sido clavada.

Gladius romano.

Pilum: La lanza  era el arma arrojadiza más utilizada del ejército romano. Estaba fabricada en madera maciza, media 1,20 metros al que se añadía un vástago de hierro de unos 70 centímetros.  Era perfecta para inutilizar las defensas enemigas clavándose en ellas quedando incrustadas en ellas haciendo inútil el escudo y con un poco de suerte en el portador del escudo.

Detalle de la punta de un pilum romano.

Otros elementos indispensables en el equipo de un legionario de Roma son:

  • Mochila: No era la mochila que nosotros conocemos, esta consistía  en una especie de cruz de 1,20 metros más o menos de donde  se colgaban una bolsa de cuero.
  • Dalabra: Era una herramienta para cavar muy útil en la preparación de campamentos.
  • Manto: Esencial elemento para los climas fríos, mucho mejor si estaba impermeabilizado.
  • Patera: Era un cuenco de bronce de algo menos de 20 centímetros de diámetro que se utilizaba para cocinar y para comer.
  • Cantimplora: Elemento indispensable si queremos transportar agua. Una versión más económica era una calabaza vaciada.
  • Raciones: No puede faltar la comida en el equipo del  legionario más si cabe si nos encontramos en territorio hostil.

El resto del equipo como las tiendas de campaña o la piedra de moler el grano eran transportados por mulos.

Bibliografía

Matyszak, Philip. Legionario. El manual del soldado romano. Madrid: Ediciones AKAL, 2010.

Por nosoyhistoriador

Soy un simple aficionado que intenta acercar la Historia mientras sigue aprendiendo de ella.

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